LA PRÁCTICA Y LA ENSEÑANZA DEL QI GONG  –  ALAIN BAUDET

 

tejido conectivo

Las palabras de un sabio maestro acerca del Chi Kung

 Alain Baudet, ha sido una de las personas más esclarecedoras, con las que he tenido la suerte de aprender este noble arte y que más me han influenciado, nunca quiso que le llamaran maestro, simplemente lo era, para él todo mi respeto y mi afecto.

¡GRACIAS, ALAIN, ALLÁ DONDE ESTÉS!

¡Qué idea escribir sobre el Qi Gong! Se trata, ante todo de una práctica, una experiencia o experimento más allá de las palabras, aunque a veces puede ser útil transcribir lo que es del orden de lo vivido directamente y de la evidencia, para que sean más sensibles y expresivos.

Estas pocas reflexiones han sido extraídas de un Curso dado a los estudiantes, el eje de este Curso es la comprensión de las «bases fisiológicas del Qi Gong» y el estudio de los ejercicios de «Qi Gong para Tai Ji Quan». Su principal objetivo es despertar y conectar al practicante con los principios y mecanismos del trabajo interno.

Efectivamente, para que podamos entrar en la práctica del Qi Gong no es suficiente aprender o memorizar ejercicios, la verdadera práctica interna no es visible o sensible, y los soportes o las expresiones externas, son el gesto, la actitud y la postura, pero si no poseemos las llaves, no podremos abrir ninguna de las puertas que conducen a lo interno; lo que no quiere decir que no necesitaremos trabajar, ejercitarnos y prepararnos para poder accionar estas llaves.

¿Qué ejes tendrá este trabajo, esta preparación? Al principio, el eje principal será la adquisición y manejo de lo que se podría denominar «el cuerpo consciente»… Vivir su cuerpo, conseguir la percepción de que este cuerpo es nuestra casa, vehículo, templo, el lugar de nuestra encarnación; lugar y centro de nuestra práctica.

Como dice la tradición, somos «la linea que une el Cielo y la Tierra» en un «Aqui y Ahora» real a cumplir.

La toma de consciencia existe gracias al CENTRO, y gracias a ella, somos conscientes del centro. Se trata de encontrar su Centro o, más bien sus Centros: físico, emocional, mental, etc… Construir su EJE, sus ejes: moverse, respirar, pensar desde el CENTRO!.

Cuando se actúa y se piensa Centrado, la acción y el pensamiento son justos, la única dificultad está en ajustar sus ejes y centros.

Esta toma de conciencia va a propiciar una percepción y una mayor capacidad para utilizar nuestro cuerpo en el espacio exterior e interior, en los ritmos internos o externos. Este cuerpo es comparable al barro bruto e informe del escultor, que una vez trabajado y amasado, se vuelve suave y maleable.

Pero este cuerpo, es a la vez, esta entidad autónoma dotada de inteligencia, de memorias y capacidades sorprendentes que se despiertan, transformadas por la práctica.

Este despertar va a permitir la armonización «CUERPO-RESPIRACION-MENTE», la puesta en fase y el manejo de estos tres niveles, condición necesaria para el trabajo del aliento interno, del Qi.

El manejo de estos tres niveles nos va a permitir deshacer los nudos, tensiones y bloqueos del cuerpo, los tejidos, articulaciones, órganos etc… Estas somatizaciones físicas, traumáticas, emocionales, psicológicas, energéticas suponen trabas a la libre circulación del Qi.

El ademán lento, suave, con ritmo, así como la postura adecuada, el estiramiento y la puesta en tensión o la relajación van a desbloquearnos y devolver la vida allí donde falte.

Podemos describir el proceso de evolución en 5 etapas:

– Primera Etapa Armonizar el plano físico: disponibilidad del cuerpo, moverse, situarse en el espacio, centrarse, encontrar su EJE y CENTRO, ENRAIZARSE… ¡CON EL CUERPO CONSCIENTE!

– Segunda Etapa Armonizar y manejar la respiración: al ser voluntaria y mecánica, es el medio para aprender a guiar el Qi: Es la línea de unión entre CUERPO Y MENTE.

 – Tercera Etapa Armonizar y manejar la Mente: esta etapa fue ya iniciada al principio de la práctica pero se desarrolla del todo ahora: vaciar el corazón, sosegar la mente, estar aquí y ahora en la práctica, dentro de una disponibilidad, sin estados de ánimo, sin juzgar y con una gran claridad de espíritu.

– Cuarta Etapa empezar a manejar su Qi: Gracias al manejo adquirido durante las tres primeras etapas, es decir, a la práctica apropiada, el adepto consigue manejar su energía.

– Quinta Etapa Es el retorno a la vacuidad: El adepto pasa de la multitud a la plenitud, gracias al vacío; al vacío central… el eje de los ejes, la última etapa del manejo, donde en realidad, todo no hace más que comenzar ….

Continuará!…

Fuente: Alain Baudet – 13 Abril 1995.

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JANÚ RUIZ - Instructor de Chi Kung

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